
La ola amarilla ha quedado en una deslucido chaparrón. La lluvia y el sinsentido hoy regaban la ciudad Condal. Afortunadamente, no hay que lamentar bajas a pesar de las caídas de los ciclistas. Los comentaristas del evento no atinaban a entender que la pintura blanca que resultaba tan resbaladiza, es la que delimita el carril bici. Esas lineas que pisamos cotidianamente, son trampas y son trampolines. Más de un atleta del pedal ha dado con sus huesos en el asfalto por culpa de esas níveas franjas tan alevosamente violadas por los automóviles. Los mortales sobre ruedas de tracción humana deben afrontar diariamente ésta y otras asechanzas de una ciudad aún torpemente preparada para las bicis. Sin coches, sin autobuses y sin taxistas las bicicletas eran la reinas de la resbaladiza pasarela, bella estampa aunque no la deseada por el edil. Se ha echado de menos a la claca.
Hoy llegaba el Tour a Barcelona (¿será una estrategia conquistadora o un paseo por los antiguos pagos?) y el alcalde pretendía que, como las marionetas que somos, saliéramos a hacer bulto para su mayor gloria. También debía batirse el record de mayor número de practicantes de spinning pedaleando juntos. A un lado del Arco de triunfo, 500 bicicletas estáticas lloraban solitas su fracaso. Fantasmadas las que quieras pero hasta cierto punto.
Los extraños árboles de la pasada Navidad, que debían ser iluminados gracias a la energía recogida por el pedaleo ciudadano, fueron el preludio de que la bicicletas no se doblegan a los caprichos del alcalde. Ese mismo alcalde que justifica más de 300.000 euros en el mantenimiento anual de su blog. Ese mismo alcalde que cursa multas por ruido en les Corts a U2 y que no tiene ni idea de donde está Poble Sec, el gran afectado de los superconciertos en el palau Sant Jordi. Ese tipo que gasta mas en campañas institucionales que en atención ciudadana. Mi propuesta es que más que Tours, Circuitos irregulares para bicis, Bicings con servicio deficiente y blogs cutres con costes estratosféricos se amplíe el horario de las bibliotecas de la ciudad y área metropolitana. Obviamente con la contratación de profesionales cualificados y suficientes que vengan en auxilio de la, generalmente magnífica, plantilla fija que soporta no pocos usuarios durante todas las épocas del año. Más bibliotecas y menos propaganda, ¿O es que interesa más el bulto que el culto?
Para que no creais que no estoy por la doble rueda os linkeo el siguiente artículo:



